Soy una mujer acostumbrada a dejar huellas, a no pasar por la vida de la gente sin enseñarles algo, sin dejarles un poco de mí, que motive a volar alto, como yo, conmigo misma. Me gusta que todo aquel que recuerde en el libro de su vida, a Dai Manjarres diga: "aprendí" "me enseño" "dejó mucho de si" "agradesco que"....
Amare siempre ser de esa gente imborrable e inolvidable.. Que a pesar de que no prometo todo,
nunca me quedo sin dar nada.
Mi brújula no siempre ha apuntado hacia el norte, de vez en cuando me gusta perderme, porque si nunca vez como una muralla se rompe, no podrás saber que significa encontrarse. Jamás he tenido miedo de emprender vuelo por mi misma e ir tras mis sueños. Me he reído de mí, de mis aciertos y desaciertos, he aprendido a callar, a no dibujarme sonrisas de mentira, a cortar ilusiones y a que mis sueños no terminen en fantasías. He disfrutado la vida en cada una de mis caídas, he tocado el suelo pero nunca lo he tomado como casa, así que me levanto rápido, a emprender de nuevo el viaje, lista para entender qué si y que no, dónde si y dónde no, quién si y quién no. He apuntando tan alto como he querido, sin miedo, porque ese tapa los sueños.
A día de hoy, amo la libertad que tengo en mi mente para moverme por la vida siendo feliz, siempre por mí y para mí, sin restricciones, ni barreras, sin prejuicios, sin el qué dirán, sin límite.